4 Estados de consciencia.


 Con respecto a la comunicación intergeneracional que hablamos en el post anterior, termine diciendo que conseguí la cura para la enfermedad y sí ya sé que suena como película de ficción pero lo veo de esa forma y no, no con esto quiero que me otorguen un premio nobel a la paz por hallar la forma en que los hijos y los padre, los jefes y los subordinados puedan comunicarse efectivamente, solo el hecho de que leas esto y lo pongas en práctica para mi es el mayor premio que pueda recibir.

De que va esta solución? Te comentaba anteriormente de la ontología del lenguaje, (para leer el anterior post pincha aquí) y de cómo en ella podemos aprender a ser conscientes de nuestro lenguaje por seres lingüísticos que somos, pero que realmente estamos, la mayoría de las veces, inconscientemente incompetentes de ello, y por eso queramos o no nuestros resultados comunicativos son en gran medida negativos.

Si piensas que te dije incompetente y de cierta forma estas un poco molesto/a conmigo, no sigas con ello que te voy a explicar a qué me refiero:

Básicamente tenemos cuatro estados de conciencia en los que en algún momento de nuestras vidas hemos estado viviendo desde que somos niños, estos estados son; Inconscientemente incompetente, conscientemente incompetente; conscientemente competente e inconscientemente competente. (Aunque parezca un trabalenguas)

  •  Inconscientemente incompetente: Es el estado en el que no somos capaces de darnos cuenta que no sabemos algo, por ejemplo un bebe no sabe que no tiene las competencias necesarias para amarrarse las trenzas de los zapatos (no hay una necesidad de saber hacerlo). Este estado ocurre en los adultos cuando no tenemos la necesidad consiente de saber algo.

  • Conscientemente incompetente: Ocurre cuando nos damos cuenta que no tenemos las habilidades y competencias para desarrollar alguna actividad, por ejemplo un niño de 5 años que pide ayuda para trenzarse los zapatos porque esta consiente que el aún no sabe hacerlo por sí solo. Otro ejemplo puede ser cuando sabemos que no hablamos otro idioma. Este estado es muy común cuando nos focalizamos en algo que queremos hacer pero que en ese preciso momento entendemos que no sabemos cómo hacerlo.

  •  Conscientemente competente: Es cuando aprendimos a realizar alguna actividad y somos muy conscientes de cada proceso, ejemplo cuando el niño ya aprendió a atarse las trenzas de los zapatos y lo hace con lentitud y con cuidado para no equivocarse, él sabe que ya tiene la habilidad de hacerlo sin embargo todavía no es experto. En los adultos un buen ejemplo puede ser cuando aprendemos a manejar un carro sincrónico, ya somos conscientes de cuando debo hacer los cambio y cuales cambios son, sin embargo estamos nerviosos y muy pendientes del clutch, de los cambios de velocidad, de los semáforos, las señales de tránsito y todo lo que implica estar manejando un carro.

  •  Inconscientemente competente: Es el estado que en la ontología del lenguaje se denomina Transparencia, es cuando sabemos hacer una actividad pero ya es tan cotidiana en nuestras vidas que no somos conscientes como las hacemos ni los detalles que las implican, por ejemplo el niño que aprendió a atarse los zapatos y cada día antes de ir a clases lo hace sin ningún esfuerzo mientras sus pensamientos están en que desayunare hoy, o alguna asignatura del colegio. En adultos el ejemplo más ilustrativo es el de manejar todos los días de la casa al trabajo y viceversa, ya es tan cotidiano que no pensamos en la vía, ni en los detalles del entorno y mucho menos cuando debo hacer un cambio a la velocidad del carro, ya es parte de una transparencia y mientras lo hago simplemente puedo estar pensando en un sin número de cosas que no tienen nada que ver con la acción que estoy realizando en ese momento.


Ya me hice comprender? No se trata de decirte que eres incompetente (de una manera negativa) a la hora de comunicarte con las demás generaciones, se trata de que ¡nunca nos enseñaron como hacerlo!

De allí el estudio que te mostré anteriormente, comprobando así que esta brecha de comunicación entre las generaciones existe y nos mete en problemas cotidiamente.

Al ilustrarte estos cuatro estados puedes ver como no sabemos que no sabemos comunicarnos, y que el ser conscientes de ellos es el primer paso para lograr disminuir esa brecha. Todo el asunto está en nuestras percepciones, o lo que es lo mismo, los JUICIOS. Los juicios son nuestras propias opiniones acerca de algo. Nuestras opiniones (o filtros) a su vez se forjan por experiencias y vivencias del pasado que nos hayan ocurrido y nos hacen ver las cosas de cierta manera, generalmente muy distinta a la manera de otra persona.

Todo ello está muy bien, es decir, los juicios no son buenos ni malos simplemente son nuestros filtros, pero donde empieza a ocurrir el desastre comunicativo? Cuando creemos y afirmamos que nuestras opiniones (juicios) son la verdad absoluta e inmutable de una situación específica. ¡La catástrofe empieza a mostrarse!

Ya que en este momento estas consiente que no tienes las habilidades y destrezas para empezar a comunicarte efectivamente (no te preocupes que yo también estuve así) es el momento para que sigas leyendo los siguientes post o tú mismo/a sigas investigando del asunto para llegar a lo que sería el estado ideal; tener transparencia en la efectividad de nuestras comunicaciones intergeneracionales!

Así que si te interesa seguiré dándote las píldoras de la cura! Déjame saber tus juicios!  











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